Hace ya casi un año me arme da valor y migre de ser usuario de Windows (desde la versión 3.1) a Mac OS X. En particular me compre una MacBook (ver mi entrada anterior al respecto) y hoy después de casi un año puedo asegurar categóricamente que al menos que Microsoft regrese al camino de la innovación, nunca regresaría a Windows. Esto de ninguna manera significa que nunca uso Windows, por un lado, tengo Parallels instalado en mi MacBook y por otro mi computadora del trabajo es una caja Windows, principalmente porque para el desarrollo de sistemas embebidos (microelectrónica y control embebido) casi no existen opciones para Mac OS X (ver mi comentario al respecto aquí).
Claro que hay miles de debates en favor de un sistema operativo u otro, pero donde ambos lados coinciden es, que si el Mac OS X es superior a Windows en algo, es en creación, edición y reproducción de audio, video y medios impresos. Es prácticamente un estándar entre músicos independientes usar Macs para la edición de sus creaciones. También el hecho de que los efectos especiales de la película 300 fueron hechos en Macs confirma su superioridad sobre Windows en esta área.
En ese mismo sentido, hace algunos meses Apple introdujo el AppleTV, con la intención de competir con el Windows Media Center edition. Para muchos, era algo así como el Centro de entretenimiento ideal, era un iPod video con salida de alta definición. Sin embargo, desde su lanzamiento muchos acertadamente mencionaron que el AppleTV tenía dos grandes limitantes: Primero carece de un reproductor de DVD lo cual obliga entonces a tener otro aparato mas conectado a la Televisión. Y el segundo, AppleTV solo puede reproducir video en formato QuickTime. Estas dos limitantes me obligaron a buscar algo que tuviera todas las ventajas del AppleTV y además cubriera las deficiencias de esta.
La MacMini a pesar de ser minúscula (6.5″ x 6.5″ x 2″) es una computadora en todo su derecho. Corre la última versión de Mac OS X, cuenta con un reproductor de DVD, conexión de red inalámbrica, salida de video HDMI de alta definición y salida de audio óptico. Y a pesar de que la interfase Front Row no es tan elegante como la del AppleTV definitivamente tiene la misma funcionalidad.
Una vez desempacada, conectarla a mi televisión fue sencillo. Basto un cable DVI a HDMI y un cable Toslink para conectar las salidas de video y audio respectivamente. De ahí, para facilitar el control de la Mini compre la excelente aplicación Remote Buddy la cual me permite controlar prácticamente toda la maquina con el control remoto incluido con la MacMini.
Claro que existen casos que requieren más que pulsar unos cuantos botones en el control remoto Apple para configurar o actualizar la Mini. Para estos casos habilite el Apple Remote Desktop en la Mini (siguiendo este tutorial) y de ahí con mi MacBook, usando Chicken of the VNC, puedo controlar la Mini como si estuviera sentado frente a ella a través de la red inalámbrica.
Claro esta que la Mini no es el centro de entretenimiento perfecto, pero no le falta mucho. Me permite ver y disfrutar mis fotos en la televisión como nunca antes había podido, sin tener que poner tres cables y hacer una serie de maniobras que me llevaban quince minutos entre quitar y poner. Tengo acceso a toda mi biblioteca de iTunes, puedo, por fin ver mis podcasts de video favoritos en una tele en lugar de la ridícula pantalla de mi iPod Video y la calidad del reproductor de DVD no le pide nada a ningún reproductor comercial, incluso aquellos que tienen up-sampling. Quizá la carencia de un DVD de alta definición, ya sea HD o Blue-Ray es el único problema importante que le encuentro, pero la realidad es que estoy muy contento con la configuración actual. Seguro será mi centro de entretenimiento por muchos años.
